Me cuesta tanto olvidarte
A cada paso que doy, me acuerdo de ti. No me dueles, no me haces daño, pero siempre estás. Estás cambiado, diferente... ¿dónde está tu energía, dónde tus fuerzas, dónde tus ganas de llegar a la cima más alta? Dicen que ahora prefieres esperar a que el semáforo se ponga en verde; que pierdes trenes; que vives lento, cansado, precavido en exceso; que no eres más que un eterno quiero y no puedo... Dicen tantas cosas que una no sabe qué creer. Dicen que tardaré mucho en dejar de sentirte en cada movimiento, que no sea impaciente, que me tome con calma la vuelta a la normalidad... Y yo que no hago más que dejarte helado, que no te ignoro ni por todo el oro del mundo, que te presto toda mi atención, que me dejo aconsejar por especialistas en el todo y la nada. Resulta paradójico que haga todo esto para olvidarte, para que dejes de darme problemas, para que vuelvas a ser uno más. Realmente envidio a quien nunca te conoció como yo te he conocido. A quien no piensa en ti o, de hacerlo,...