¿Un baile de ilusiones?
En vísperas de la PAU y repasando Lengua Castellana y Literatura , aparecen las lecturas obligatorias. Y, entre ese tótum revolútum de letras y perspectivas sin conexión alguna, aparece como por arte de birlibirloque un tema común en varias de ellas: las ilusiones fracasadas. Así que hablemos de ello. Hablemos de la ligera (o no tan ligera) diferencia entre una ilusión y un proyecto. No es extraño en absoluto que fracasen las ilusiones. Las ilusiones son sueños, caprichos temporales, castillos en el aire. Aquel "De mayor quiero ser astronauta" o, en mi caso, "De mayor quiero ser cantante" que se olvidan en un cajón; son intentos de construir una casa sin cimientos, esperanzas de ser tocados por una varita mágica y conseguir las cosas sin esfuerzo alguno. Las ilusiones son fines aislados, fines a los que no ponemos medios. Ya lo escribió Juan Rulfo: "¿La ilusión? Eso cuesta caro." Y tan caro que cuesta: se convierte en un desafío constante, en u...